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LA SUERTE ESTÁ ECHADA
por Analía Do Carmo

El cine como expresión artística busca transmitir ideas, reflexiones y sensaciones que lleguen al público a través de las historias que se ven en la pantalla; historias que pueden resultar más o menos parecidas a las de la vida real.


 

En esa búsqueda la narración cinematográfica también experimenta con la temática del destino, la imprevisibilidad y la suerte.
En nuestra vida diaria es común que nuestros planes sufran alteraciones ante la intromisión de alguna cuestión que no estaba proyectada. Y a veces parece que la única explicación posible frente a la desventura, el sufrimiento por amor o incluso una buena partida de truco es la posesión o carencia de la suerte: ama y señora de lo imprevisto. No conseguir un trabajo a pesar de haber superado con éxito varias entrevistas, perder el tren en la estación por unos pocos segundos, o una lluvia furiosa el día que el padre de la familia había pensado salir de paseo con sus hijos son sucesos cotidianos cuyo origen parece provenir de una influencia sobrenatural que escapa a nuestro control. A pesar de que los hombres intentan crear un mundo de certeza y cálculo las cosas que no podemos explicar nos abruman y los acontecimientos inesperados que influyen en la vida están por doquier. Quejarse de la mala suerte es reclamar al universo una cuota de previsibilidad para que la vida siga las directrices mentales que hemos trazado de antemano. Sin embargo la lógica de causa y consecuencias aunque sí pueda explicar algunos experimentos de laboratorio no puede develar demasiado sobre los sucesos cotidianos.
El cine juega con la variable de la suerte en sus guiones y reflexiona sobre los hechos fortuitos que desequilibran el andar de los personajes que componen cualquier relato cinematográfico. Veamos como diferentes películas y directores focalizan en esta cuestión que desvela a aquellos que creen que no alcanza con buscar o desear tener suerte porque es ella quien te debe encontrar.
Match Point, es un flim dirigido por Woody Allen y protagonizado por Scarlett Johansson y Jonathan Rhys-Meyers. Filmado en Inglaterra y estrenado en el año 2005 propone un argumento de intrigas y suspenso con un sentido políticamente incorrecto. Un ex-tenista profesional conoce a una buena chica rica y se casa con ella pero con el paso del tiempo no logrará manejar la atracción que siente por otra mujer y deberá rebuscárselas para salir del triángulo amoroso en el que se ha involucrado sin arriesgar la fortuna que ha conseguido gracias a su matrimonio. El comienzo de la cinta nos alerta sobre el enfoque que Allen ha querido darle a su obra: «Aquel que dijo más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue adelante y ganas o no lo hace y pierdes». Un planteo interesante para pensar la suerte desde la óptica de que lo que vale es estar en el momento justo con la persona indicada. Las acciones del personaje protagónico, Chris Wilton, estarán guiadas por su ambición, por sus pasiones pero sobre todo por el azar.
Serendipity es una comedia romántica que protagonizaron en el año 2001 John Cusak y Kate Beckinsale en los papeles de Jonathan Trager y Sara Thomas dos citadinos de la ciudad de New York que se conocen un día por casualidad, en la famosa tienda Bloomingdale’s mientras compraban el mismo par de guantes. Los personajes sienten una atracción inmediata y pasan el día juntos a pesar de tener cada uno por su lado una pareja. Al llegar la noche Jonathan sugiere intercambiar los números de teléfono pero Sara se niega, saca de su cartera una copia del libro El amor en los tiempos de colera y escribe su nombre completo y número telefónico en la primera página. El libro empezará a circular azarosamente por las librerías.

Ella le dice que si están destinados a estar juntos encontrarán la forma de reaparecer en la vida del otro. Parece que la chica ha decidido dejar todo en manos de la suerte. ¿No es un tanto arriesgada la apuesta? Tal vez. Pero los enamorados son así, creen que su amor es irrepetible, único, capaz de superar cualquier obstáculo. Y en el caso del enamorado modelo Hollywood nos encontramos frente al prototipo perfecto de quien cree en el amor asociado a la idea de magia y destino. Las frases que escuchamos en el cine se repiten en la vida real: «Si nos tenemos que encontrar el destino nos unirá» o «Si no fue por algún motivo será». Las casualidades nos hacen sentir como marionetas entregadas a los caprichos del azar.
Otra forma de escenificar la temática de la suerte la podemos encontrar en la película Corre, Lola, Corre (Lola Rennt) dirigida por el alemán Tom Tykwer en 1998. Una historia con un ritmo visual singular que pretende mostrar cómo las pequeñas casualidades, aún las que son en apariencia más insignificantes, inciden en los objetivos trazados. Corre, Lola, Corre comienza con un llamado insistente de Manni (novio de Lola) que acaba de perder 100 mil marcos en una valija que debía entregar a un mafioso. Manni ha decidido robar un supermercado para reunir nuevamente el dinero y Lola, interpretada por la actriz Franka Potente, sólo cuenta con veinte minutos para impedir que su novio se arriesgue en aquel peligroso robo. Así comienza una carrera apresurada por las calles y el film muestra tres veces la misma corrida de la protagonista y como las mínimas alteraciones que va sufriendo en el camino (dar vuelta en una esquina un segundo antes, chocarse con una persona en la vereda, o intentar conseguir el dinero de maneras diferentes) modifican el resultado final de su encuentro con Manni.
El lugar por excelencia donde habitualmente las personas acuden al llamado desesperado de la suerte y lamentan con enorme congoja su ausencia es el casino. Más aún cuando en el bingo o la ruleta la suerte parece esquiva o instalada en la mesa de los jugadores vecinos. Numerosos films han tomado como escenario principal de sus rodajes famosos casinos del mundo. Tomemos el ejemplo de The Cooler (Golpe de suerte). Este film cuenta la historia de Bernie Lootz, un hombre que arruina todo lo que toca, incluyendo su matrimonio y la relación con su hijo. Bernie tiene problemas de familia pero además es un jugador compulsivo que terminará con una enorme deuda con el casino de Shangrila. El dueño de este casino, Shelly Kaplow, aceptará saldar la deuda a cambio de que trabaje para él varios años. Cuando descubre que la mala suerte de Bernie es contagiosa lo convierte en una especie de jettatore oficial del casino: su sola presencia junto a una mesa en la que alguien esté ganando basta para acabar con la buena racha. En la Argentina se conoce con el nombre de jettatore a la persona que supersticiosamente se cree que trae mala suerte. Muchos piensan que la suerte esta en la mente de cada uno; si crees que tienes mala suerte así será y si confías en la buena suerte atraerás buena suerte.


Otro film en el que los juegos de azar y las pequeñas casualidades tienen un efecto directo en el destino de los protagonistas es Lotería de Amor, una comedia romántica de esas que Hollywood saca por docenas. El título original en inglés es It could happened to you (Podría pasarte a ti) y los actores principales son Bridget Fonda y Nicolas Cage. Básicamente es la historia de amor entre un hombre y una mujer: un policía de muy, muy buen corazón y una moza de un pequeño restaurante. Un mediodía cualquiera Charlie Lang va almorzar con su compañero de guardia al restaurante donde trabaja Ivonne pero como no le alcanza para dar propina le hace una promesa a la chica que atendió su mesa. El buen policía le dice que si él obtiene el premio del boleto de lotería que compró volverá a compartir con ella la mitad de lo que gane. Se podrán imaginar lo que sucedió después: Charlie obtiene el premio mayor, regresa a compartir su nueva fortuna y se enamora de la afortunada Ivonne que está por recibir la propina más grande de su vida.

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